El 17 de noviembre de 1822 la huerta del convento de la Virgen del Pilar (Actualmente la Basílica de Nuestra Señora del Pilar) fue convertida en el primer cementerio público de la Ciudad de Buenos Aires.
El predio tiene 4780 bóvedas distribuidas en 54 843 metros cuadrados, 80 de las cuales fueron declaradas Monumento Histórico Nacional. Es uno de los cementerios más famosos y fotografiados del mundo.

En el frente, sobre las columnas, se inscriben los primeros símbolos de la vida y de la muerte, representados en once alegorías:

El huso y las tijeras: El hilo de la vida que se puede cortar en cualquier momento.
La cruz y la letra “P”: La paz de Cristo en los cementerios.
La corona: Voto de recuerdo permanente.
La esfera y las alas: El proceso de la vida y de la muerte que gira incesantemente como la esfera.
La cruz y la corona: La muerte y el recuerdo.
La abeja: La laboriosidad.
La serpiente mordiéndose la cola: El principio y el fin.
El manto sobre la urna: El abandono y la muerte.
Las antorchas con llamas hacia abajo: La muerte.
El búho: El vigilador (Según algunas creencias, anuncia la muerte).
El reloj de agua o Clepsidra: El transcurrir del tiempo o el paso de la vida

Datos curiosos:

  • Sus dos primeros moradores fueron el niño negro liberto Juan Benito y la joven María Dolores Maciel.
  • En un poema, el escritor Jorge Luis Borges fantaseó con ser enterrado en este lugar, pero finalmente no fue así ya que está enterrado en la ciudad de Ginebra (Suiza).
  • Tanto el frontis exterior como el interior poseen inscripciones en latín. Del lado de afuera el mensaje es de los vivos a los muertos: “Requiescant in pace”, que significa: “Descansen en Paz”. Del lado de adentro el mensaje es de los muertos a los vivos: “Expectamus Dominum”, que significa: “Esperamos al Señor”.

Toponimia: Los lugareños terminaron denominando a la iglesia de los Agustinos Recoletos simplemente como “la Recoleta”, nombre que se extendió a toda la zona.

Cómo llegar: La entrada se encuentra en la calle Junín 1760 (Capital Federal).