Una de las figuras más carismáticas que ha tenido Claromecó fue sin dudas Christian Madsen.
Cuenta la historia que una vez llegado desde su Dinamarca natal, recaló en capital federal en una época por demás difícil. Guerras, sabotajes, enormes diferencias entre patrones y obreros, hicieron que Christian quisiera buscar otros aires, pero siempre luchando por las reivindicaciones sociales.
Encarcelado y tildado de saboteador, fue embarcado con un grupo de compañeros hacia el presidio de Ushuaia. Hasta ahí lo que se puede aseverar es la realidad. De ahí en más empieza la leyenda.

Cuando el barco paso cerca de la costa de Claromecó, aprovechó las sombras de la noche, se arrojó del mismo y nadó hacia la playa, donde vivió rodeado de la naturaleza. Trabajó en las lanchas pesqueras y fue bañero.

El tiempo fue transcurriendo, se fueron sus años mozos, su vista fue decayendo y enfiló para Dunamar, donde se radicó en un rancho que aún se conserva y donde trabajó en la cuadrilla de Ernesto Gesell, fijando con paja de lino los médanos vivos que forman el actual paisaje.

Ver nota: www.lanacion.com.ar/816761-el-pescador-de-ojos-profundos-que-se-convirtio-en-leyenda

Cómo llegar: Por la playa, entre Dunamar y Reta